sábado, 5 de marzo de 2011

Marx en Panamá. Por Olmedo Beluche


El director, productor y actor salvadoreño panameño, Norman Douglas, ha presentado en la ciudad de Panamá, el 21 de febrero último,la obra de Howard Zinn, “Marx en el Soho”. Con esta puesta en escena Norman alcanza las ochenta y tantas desde que arribara a nuestro país a inicios de los años 80, en medio de la cruenta guerra que desangraba a su país natal, siempre fiel a su estilo de proponernos un teatro que nos hace pensar y que huye del facilismo comercial que impera nuestro medio.

Con ella cierra un ciclo, según dice, que se inició en la Universidad de Panamá y por eso vuelve a ella. Aunque le hemos objetado el auditorio escogido, el “José D. Moscote”, demasiado grande (300 butacas) para la pobreza cultural que junto a la económica nos mantienen sumergidos en la apatía generalizada.

Pero el tamaño del auditorio sin duda es un reflejo del compromiso siempre optimista que impulsa a Norman Douglas por llevar a este controvertido personaje (dado por muerto a fines del siglo pasado y que hoy renace entre tantas revoluciones y revueltas, desde el Medio Orienta hasta América Latina) cerca de la nueva generación de jóvenes luchadores panameños, para vinculen una práctica revolucionaria a una teoría revolucionaria, como proponía Lenin.

La obra consiste en un largo monólogo de casi hora y media de duración en el que Marx, actuado brillantemente por Norman (hasta se le parece tanto que, si no es por la barba postiza creeríamos que es cierto que ha resucitado el “Moro”) en el que esta figura insigne del movimiento obrero mundial es presentada en sus múltiples facetas humanas y los más importante de sus aportes teóricos.

A veces una obra literaria o artística puede enseñar mucho más que cien libros de texto, y éste es uno de esos casos. Allí, a unos pasos del espectador, aparecen los aspectos biográficos más relevantes del fundador del materialismo histórico, con todos los dilemas personales que le agobiaron, sus alegrías e infelicidades. Por si fuera poco lo anterior, este retorno de Marx nos permite apreciar lo más importante de sus debates políticos y teóricos, incluso sus confrontaciones con Bakunin, su alter ego y encarnación del anarquismo del siglo XIX, por quien, evidentemente, Norman deja escapar un dejo de simpatía.

Todo desarrollado de manera sencilla y amena, jocosa por momentos, sin mucha parafernalia, salvo la barba postiza de Norman. Un ojo experto tal vez podría criticar algunos elementos técnicos, pero mi impresión y la de la mayoría de los que asistimos al estreno fue la de salir con renovados afectos hacia el histórico personaje, un compromiso moral en la lucha por el socialismo y, como no, cavilando sobre algunas pullas que Norman hábilmente soltó contra quienes nos llamamos “marxistas”, cosa que Marx nunca fue.

Tal vez no ha habido un mejor telón de fondo para el estreno de esta obra: una crisis económica del capitalismo global; la revolución árabe en todo su esplendor, a pocos días de las sublevaciones de Túnez, Egipto, Bahrein y sonando los tiros en Libia; y la revuelta de los indígenas panameños contra el Código Minero del reaccionario gobierno de Ricardo Martinelli.

Sólo queda exhortar a activistas y organizaciones, al igual que a los docentes de Ciencias Sociales, animarse a invitar a Norman Douglas a presentarles en otros escenarios a este Marx resurrecto, que el teatro también puede ser otra forma de la lucha política.

Olmedo Beluche en Kaos en la Red

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jueves, 10 de febrero de 2011

El regreso de Marx en la era de Martinelli


El regreso de Marx en la era de Martinelli
Por Jorge Iván Mora
En tiempos como los actuales en donde el éxito hay que traducirlo como una obsesiva y vulgar carrera por acumular dinero, el regreso intempestivo de un personaje histórico como Carlos Marx, no es para hacerse de la vista gorda.
Su reencarnación en Panamá corre por cuenta del actor y singular director de teatro Norman Douglas, quien durante meses ha venido estudiando y trabajando en el montaje de esta obra de teatro escrita por el historiador social y dramaturgo estadounidense Howard Zinn.
En el año 2008 se estrenó en Soho, Nueva York, y se fue regando por el mundo como pólvora entre dramaturgos y grupos de teatro que la han llevado a escena en Europa y Suramérica.
La temporada en Panamá comienza el 21 de febrero hasta el día 26 en la ciudad capital y se presentará en un lindo escenario, el Auditorio José Dolores Moscote, Facultad de Economía, de la Universidad de Panamá. P La cita diaria será a partir de las 8 de la noche hasta las 9 y 30 pm.
Como Panamá vive una época de florecimiento económico, saturada de paisajes urbanísticos que imitan las grandes urbes del primer mundo, está rodeada de agua pero con severos problemas para su cabal suministro, es un país, como dijo el presidente Martinelli, ´con plata, pero lo que pasa es que la gente no lo sabe´, y además a todos nos consta que tenemos un gobierno dirigido por empresarios con trazas de autoritarismo pero que goza de no poca aceptación por parte de los de abajo, no deja entonces de ser curiosa la aparición de Marx.
Cuando uno asiste como espectador a los ensayos de Douglas, el temor que despierta la reencarnación es que una vez se enfrente al público va a levantar más ronchas en el lado izquierdo que en el derecho de nuestra folclórica sociedad.
Veremos la actuación de alguien que respeta la obra y se deja llevar por un repertorio de sesenta páginas cargadas de humor y sarcasmos, un viaje por la historia a partir de los sucesos de la Comuna de París, y un enfático rechazo al dogmatismo en que terminó convertida la doctrina marxista entre muchos de sus seguidores.
La obra puede resucitar la polémica acerca de la muerte del comunismo, ese ensayo colapsado que no pareciera fue lo que quiso proponer Marx en la otra vida, y que para los radicales de la izquierda sigue siendo precisamente dogma.
Y es seguro que lluevan rayos y centellas y que no falten los señalamientos ´hacia intelectuales y artistas por haberse desplazado hacia la derecha más reaccionaria, como en efecto ha ocurrido a propósito en otras latitudes del planeta.
De modo que los asistentes que temen al estilo del presidente Martinelli, esta vez pueden sentirse ajenos a delirios de persecución infundados en el adagio aquel de que “aquel que no está conmigo está contra mí”. La ira mayor puede venir de la otra orilla.
Si la gente se atreve a llegar al auditorio es probable que lo primero que oigan de Marx es: “¡Gracias a Dios! Me alegro que hayan venido. No han hecho caso de esos idiotas que han dicho: ¡Marx está muerto! Bueno, lo estoy… y no lo estoy”.
Luego se pregunta: ¿Porqué he vuelto?... ¡Para limpiar mi nombre! Se responde de inmediato. Y a partir de allí se despacha. Es mejor atreverse a asistir para que no haya tergiversaciones de este regreso de Marx. O surjan teorías revisionistas, como dicen por ahí en los cafés de moda de los intelectuales.
Otro asunto: como Marx tiene su teoría de la riqueza, los seguidores del precandidato presidencial Eladio, es decir los jubilados, sólo deben pagar cinco dólares por función. Los demás pagaremos diez dólares. Con esas tarifas no hay riesgo de acumulación de capital. O mejor dicho de plusvalía a favor del actor. Recuerden que hay que pagar locación, asistentes, producción, propaganda y demás ítems que demanda el mercado. En fin, hagan sus cuentas.
Hace un año falleció Howard Zinn, y su obra hoy está más palpitante que nunca. La empatía intelectual de Norman Douglas con el pensamiento de Zinn es evidente, y además, abiertamente reconocida por el director teatral panameño, quien en el mejor de los sentidos filosóficos se confiesa anarquista por amar la libertad individual antes que dogmas y valores indignos. Con semejante química, entre el autor estadounidense, el actor panameño y el personaje universal sujeto de la obra, en Panamá el retorno de Marx tiene que ser vulgarmente un éxito, aunque no les guste ni a Zinn en su tumba, ni a Marx ni al propio Douglas

martes, 25 de enero de 2011

MARX EN EL SOHO, DE HOWARD ZINN


EL GRUPO TABLAS

PRESENTA:

MARX EN EL SOHO
DE HOWARD ZINN

UNIPERSONAL, DIRIGIDO Y ACTUADO POR NORMAN DOUGLAS

DEL 21 AL 26 DE FEBRERO 8:00 PM

ENTRADA GENERAL: $10.00
ESTUDIANTES Y JUBILADOS: $5.00

AUDITORIO "JOSÉ DOLORES MOSCOTE"
UNIVERSIDAD DE PANAMÁ, FACULTAD DE ECONOMÍA

Ponemos a disposición funciones completa (250 butacas) si esta buscando una actividad para recaudar fondos. También tenemos paquetes de descuentos por compra desde 15 boletos en adelante.


“TODO LO QUE USTED QUIERE SABER SOBRE EL MARXISMO Y NO SE ATREVE A PREGUNTAR.”

“UNA CRITICA IMAGINATIVA DE NUESTRA SOCIEDAD Y UN VIVO RETRATO DE KARL MARX”

“ENTRETENIDA COMO VOZ DE LA JUSTICIA, QUE ES LA MEJOR MANERA DE RECORDARLO”

“UNA BRILLANTE INTRODUCCIÓN A LA VIDA DE KARL MARX”


Sinopsis:
EL DÍA QUE MARX VOLVIÓ A LA TIERRA
A Karl Marx se le permite volver a la tierra durante una hora. Por un error burocrático aparece en el Soho de Nueva York, en lugar del Soho de Londres, donde había vivido con su familia. A partir de allí comienza un "diálogo" con los espectadores en el que cuenta las circunstancias en las que escribió su obra y repasa con mucho humor las diferencias de interpretación de sus ideas. Al compartir detalles de su historia personal se genera un interesante y nutritivo aporte que permite comprender los ideales que lo acompañan en la gestión de su obra.

Se trata de una excelente manera de ilustrar y comprender, desde una mirada más humana, a uno de los autores más influyentes de la economía política y mundial de los últimos tiempos. Combina información impactante con humor y agudeza política con puro placer.


La obra lo muestra luchando para aclarar conceptos que han tergiversado sus ideas, -un Karl Marx desconocido, con latidos de humor chispeante y agudo, erudito y original.-

"La figura de Karl Marx nos aparece en estas épocas como la de un hombre controvertido, generador de ideas que para el neoliberalismo "salvador" fueron piedras que impidieron el desarrollo del hombre hacia la libertad y realización individual.

Ante el fracaso del neoliberalismo para proyectar y consolidar una sociedad que le permita al hombre ser y vivir mejor, entendemos oportuno echar una mirada sobre este Karl Marx que nos propone Howard Zinn, tan humano, contradictorio, con mucho sentido del humor y alejado de todo dogmatismo.

En momentos en que la pobreza aparece como inevitable y hasta necesaria o se habla en términos estadísticos, de desocupación, hambre, violencia, pretendemos con este trabajo un encuentro con un ser humano que dedicó su vida a crear una herramienta que le permita al hombre construir una sociedad más justa. Tal vez nos sirva para intercambiar opiniones frente a la tarea que seguramente tenemos por delante.